martes, 20 de junio de 2017

INMIGRACIÓN



La República comenzó a atraer inmigrantes a los que se les ofrecían facilidades para su incorporación al país, pero sin garantizarles la posesión de la tierra, así lo estableció la Ley de Colonización de 1876, que reflejaba la situación del Estado frente a la tierra pública, entregada sistemáticamente a los grandes poseedores.
Algunas de las causas de la inmigración fueron: la necesidad de la Argentina de integrarse al mercado europeo; la situación inversa con respecto a las necesidades argentinas y europeas, Argentina necesitaba mano de obra, como consecuencia del proyecto de expansión del sector agropecuario; y Europa ofrecía  mano de obra.
La distribución tuvo una tendencia definida y la corriente inmigratoria se fijó preferentemente en la zona del litoral y en las grandes ciudades. Así comenzó a acentuarse la diferencia entre el interior del país y la zona del litoral, antes contrapuestas por sus recursos económicos y ahora sumándosele las diferencias demográficas y sociales.
Esta inmigración fue predominantemente de origen latino: español e italiano. La agrupación de las colectividades insinuaba ya la aparición de grupos marginales. A medida que se constituía ese impreciso sector de inmigrantes e hijos de inmigrantes, la clase dirigente criolla comenzó a considerarse como una aristocracia, a hablar de su estirpe y a acrecentar los privilegios que la prosperidad le otorgaba sin mucho esfuerzo. Despreció al humilde inmigrante que venía de los países pobres de Europa, precisamente cuando se sometía sin vacilaciones a la influencia de los países europeos más ricos.
Entre las consecuencias que produjo esta inmigración, citamos: contribuyó a un aumento de la “raza” blanca argentina; contribuyeron al proceso de la rápida urbanización de la población y aportaron mano de obra para el desarrollo industrial; los extranjeros, sin proponérselo, produjeron cambios en el lenguaje y las costumbres de los argentinos; la inmigración ayudó al crecimiento en gran escala de la población; la propagación del socialismo y el anarquismo, los inmigrantes llegados con formaciones políticas y la creación de sindicatos; lo anterior generó una política anti inmigratoria que llevó a generar leyes como la Ley de Residencia de 1902; la creación de conventillos que eran grandes mansiones coloniales en ruinas.



 
El desarrollo edilicio hizo necesario una mano de obra especializada de obreros de la construcción que surgió de la inmigración europea retenida en Buenos Aires. Albergada en conventillos, con sueldos bajísimos, se convirtieron en renta segura para los propietarios explotando así, al máximo, al obrero inmigrante y al criollo marginado.

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